viernes, 3 de febrero de 2017

Tradiciones de la comarca: La Fiesta de San Blas


         Hoy se celebra la fiesta de San Blas, uno de los santos que ha gozado de mayor veneración a pesar de que muchos aspectos de su biografía se entremezclan con leyendas creadas en torno a su figura. Según la tradición, fue un médico del siglo III que ejercía su profesión en Sebaste, una localidad armenia que actualmente pertenece a Turquía. En un momento determinado decidió retirarse al monte, viviendo como eremita y llegando a ser elegido obispo. Hasta aquel recóndito lugar llegaban los fieles atraídos por su virtud en tan elevado número que llamaron la atención de los soldados del gobernador romano de la Capadocia que estaban cazando fieras para los juegos del circo. Eso ocurrió cuando se había decretado la última persecución contra los cristianos, en tiempos del emperador Licinio (308-324). Debemos recordar que esos hechos acaecieron después del edicto de Milán que, teóricamente, representó la libertad para la Iglesia. Pero ello afectó fundamentalmente a Occidente, donde gobernaba Constantino el grande, mientras que Licinio lo hacía en Oriente. La persecución hay que situarla en el marco del enfrentamiento entre ambos emperadores.



         Es, en torno al año 316, cuando se produjo la detención de San Blas que fue llevado ante el gobernador de Capadocia, Agrícola, y encarcelado.  Durante su estancia en prisión, llevó a cabo numerosos prodigios, entre ellos retirar la espina que se había clavado en la garganta un niño (por ello es considerado protector contra las afecciones de la garganta). Tras ser condenado a muerte, primero fue arrojado a un río, comprobando sus verdugos que caminaba sobre las aguas, mientras se ahogaban todos lo que intentaron atraparlo. Un ángel le ordenó volver a tierra, donde fue atado a un poste y torturado con rastrillos de cardar lana (por lo que era tenido como patrón por los cardadores). Finalmente, murió decapitado.

         Su fiesta hay que situarla en el marco de ese conjunto de celebraciones religiosas de comienzo de año que tanto arraigo popular tuvo en el pasado y siguen teniendo en algunos lugares. A continuación, haremos referencia a las de algunos municipios de los que tenemos constancia.



Concretamente, en Agón, se llevan a la iglesia los rosconcicos de San Blas para bendecirlos. Antiguamente, se bendecían canastillos con pan dulce y no dulce, cebada en grano, avena y cebada en rama que luego se distribuían entre las personas y los animales.



         En Borja, San Blas dispuso de capilla propia en la antigua parroquia de San Bartolomé, cuyo lienzo titular se conserva y en el que el Santo está representado en el momento de su martirio. Durante la Misa era costumbre bendecir caramelos que se conservaban, como remedio para las afecciones de la garganta.





         Todavía se sigue celebrando en esa iglesia, donde se bendicen caramelos y rosquillas y pastas, como antiguamente. En los años, en los que se celebraba en domingo, la Eucaristía contaba con la asistencia de los muchos niños que ese día participan en la misma. También se venera el relicario conservado en dicho templo.




         No es la única reliquia existente en Borja de San Blas, ya que en el Museo de Santa Clara se expone otra, con su correspondiente escaparate o vitrina, donada por D. Carlos Sánchez del Río Sierra al Centro de Estudios Borjanos. Está autentificada, en 1785, por D. Francisco Antonio Marcucci, obispo de Montalto y Patriarca titular de Constantinopla, fundador de la congregación de Hermanas Operarias de la Inmaculada Concepción.




         En la iglesia parroquial de Fuendejalón aparece San Blas en la calle lateral izquierda del retablo dedicado a San Miguel. El lienzo con la representación del santo, en busto, se encuentra sobre el de la María Magdalena y presenta algunas peculiaridades como el color de sus vestiduras litúrgicas el atributo que porta en su mano izquierda que parece ser una vela. Según la tradición la curación operada en el niño que se había tragado la espina se llevó a cabo acercando dos cirios encendidos a su garganta.



         Otra representación iconográfica de San Blas se encuentra en el ático del retablo de Nuestra Señora del Carmen existente en la iglesia parroquial de Magallón. En este caso, también viste la ropa propia de su condición de obispo: Alba blanca, ceñida por cíngulo, con estola, capa pluvial y mitra, de color rojo, en alusión a su condición de mártir. En la mano izquierda sostiene el báculo, mientras que alza la derecha en actitud de bendecir. El  ángel de la derecha sostiene sobre su cabeza una cartela con la leyenda : “Sante Blase O. P. N.”. Parece razonable suponer que, en lugar de “Sante”, debería poner “Sancte”, vocativo de “Sanctus” y la traducción sería: “San Blas, ruega por nosotros”, desarrollando las abreviaturas “O. P. N.” por “Ora pro nobis”. No podemos identificar lo que lleva en la mano el ángel de la izquierda que, en principio, debería ser su atributo personal. Tanto en el caso de esta localidad como en Fuendejalón ignoramos si la fiesta se celebra con especial relevancia.



         Distinto es el caso de Mallén, donde cuenta con cofradía propia y un retablo que lo tiene como titular en el que el santo viste ropas pontificales con la mitra y el báculo de su condición de obispo. En el ángulo inferior derecho aparece un ángel que lleva sobre su cabeza una cesta con los dulces típicos de su fiesta: Las rosquillas.



         La cofradía cuenta en la actualidad con casi 200 cofrades y la fiesta se inicia en la tarde del día 2, con el traslado de la imagen de “San Blasico”, desde la casa del prior o priora, donde se guarda durante todo el año a la iglesia parroquial.



A las siete de la tarde del mismo día se celebró la misa de vísperas y, posteriormente, tuvo lugar la segunda edición del PINCHO SOLIDARIO, con el patrocinio de Embutidos Bernal y la colaboración del Ayuntamiento.



         Hoy, a las cinco de la mañana, la Aurora ha recorrido las calles de Mallén. Aunque no tenemos la letra, puede escucharse en este enlace.




         Después tendrá lugar la procesión, seguida de la Eucaristía en la iglesia parroquial y, ya por la tarde, se procederá al traslado de “San Blasico” a la casa del nuevo prior o priora. En Mallén, también la Misa por los difuntos de la cofradía  se celebra al día siguiente, como debe ser.



         Entre las antiguas fotografías de esta procesión, nos ha llamado la atención ésta en la que, delante de la peana del Santo, aparece un niño vestido de obispo. Ignoramos si se trata de un hecho circunstancial o arraigado, lo que nos enlazaría con la tradición de los niños “obispillos”, propias de otros lugares y sumamente interesante.

         Terminamos citando los casos de Pozuelo de Aragón y Talamantes, donde también en la víspera se encendían hogueras que se saltaban al grito de ¡San Blas que me cure el pasapán!

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